Link de mi libro "La Negociación Inevitable"

Link de mi libro "Todos ganan"

Link de la entrevista "La Negociación Inevitable"

domingo 1 de enero de 2012

¿QUIÉN TIENE EL PODER?

Así como nuestros cuerpos son sistemas integrados que comienzan con la combinación del ADN y la exploración del genoma humano ha demostrado que compartimos casi todo con los chimpancés y algo menos con otras especies, del mismo modo nuestra convivencia cercana y lejana, la de la pareja, la de los amigos, la de las familias, la de las empresas, la de los países, las de las instituciones en general y el universo en su conjunto son nuestro habitat real.  Si podemos vernos de esta manera, cometeremos menos errores y viviremos mucho mejor.

El poder de cada uno de nosotros cuando juega a favor del sistema en su conjunto nos ayuda a todos.

Sabemos que es así, porque a esta altura es difícil alegar ignorancia, y sin embargo, muchas veces usamos nuestro poder para sacarle ventaja a otros, para atemorizarlos, para someterlos, para engañarlos.

Usamos este poder de la peor forma, que es errónea y produce daño a los demás y aún mayor daño a nosotros mismos, al enceguecernos, al engañarnos para mantenernos en una ilusión narcisista que nos perjudica a todos.

David Bohm decía refiriéndose a la competencia, "es simplemente un error", se basa en un pensamiento equivocado.  En un sistema, lo lógico es la cooperación.

Por eso, toda la pedagogía del poder, es "simplemente un error".  Los que habilitamos el poder sobre otra persona o grupo, somos los que permitimos que esto ocurra.  Puede ser que concedamos ese poder porque creemos que el otro tiene poder sobre nosotros sin necesitar nuestro consentimiento, o porque nos produce miedo su amenaza y actitud,  también porque creemos que nos otorgará un beneficio, otras veces por indiferencia y la mayoría de las veces, por no pensar.

El miedo en sus múltiples formas suele ser el vehículo más eficiente para que la otra persona nos entregue su poder al decirnos:  sí, te tengo miedo y te doy mi poder, para que me sometas al tuyo.

El error es a dos puntas, porque el que recibe mi poder para ejercerlo sobre mí, cree que el poder es de él, no que se lo he prestado temporariamente, cree que es una cosa que él posee.  Mi contribución a su error es el de mi propia negligencia y tiene un alto precio para todos, porque nos mantiene fuera de la realidad y nos genera muchas consecuencias negativas, ya que antes o después, esa realidad se hace presente  contundentemente.

Los sistemas jerárquicos son convenios temporarios que utilizamos para organizar nuestra convivencia.  Nada menos y nada más que eso.  Nos conviene custodiar, cuidar y renovar estos convenios, para que sigan estando al servicio del propósito inicial.

Cuando el convenio es burlado y los mandatarios se creen mandantes y los representantes no entienden la precariedad de esa representación temporaria, vivimos en un gigantesco error.

En este momento hay múltiples manifestaciones de revisión de estas desviaciones del espíritu de esos convenios y, al mismo tiempo, hay múltiples esfuerzos de los que se deslizaron de un rol al otro, para mantenerse en ellos utilizando todos los artilugios a su alcance, contribuyendo a que continuemos todos en este enorme error.

En muchos casos los medios de difusión contribuyen conciente e inconcientemente a consolidar "el pensamiento equivocado".  De la misma manera que el exceso de medicina preventiva nos vuelve miedosos e hipocondríacos y debemos acotarla para que nos sea útil, también tenemos una excelente oportunidad para revisar nuestros diseños de vida buscando que sean más funcionales  con lo que es la vida real que está desplegándose actualmente y lo que nos va mostrando de a poco, el nuevo horizonte de lo que se avecina.

El requisito fundamental para avanzar en esta transformación es tirar a la basura el pensamiento equivocado y recuperar en conjunto y para nuestro beneficio integral, todo el poder que tenemos como sistema, en su máximo potencial.

miércoles 30 de noviembre de 2011

LOS QUE ESTÁN CONTRA EL PENSAMIENTO ÚNICO SON UNOS FANÁTICOS

Esta frase es de El Roto, uno de los más geniales dibujantes del diario "El País" de España.  Su fino bisturí cargado de humor negro, penetra en lo más hondo de nuestras contradicciones que son las que reflejamos en nuestras comunidades, con la cara asombrada y un dejo de alarma.

Otro español, Fernando Savater, un poeta del idioma y de la filosofía, comentó ayer en la Feria del Libro de Guadalajara, que la familia española es una ONG, que funciona muy bien.

Ambos concentran su sabiduría a través del arte, de lo sutil, que es lo que nos está faltando en las empresas.

Imaginemos por un instante que podemos transformar las carreras universitarias para que además de información, de racionalismo aplicado, puedan abrirse a la sabiduría con naturalidad, con su propio concepto de búsqueda de la verdad, de entender lo que nos ocurre como personas que viven en esta época, en estos escenarios cambiantes, en el privilegio de estar viviendo y ayudar a que mejore nuestra calidad global de vida.

Sería muy interesante ver qué pasaría en las universidades y en las empresas.  Qué cambiaría si le prestáramos atención a las consecuencias más globales de nuestras acciones, que incluyan las que vemos habitualmente y las que juegan a las escondidas, las más indirectas.

Saborear la vida mientras trabajamos, probablemente nos ayude a tomar decisiones más equilibradas, más armoniosas, bajándonos los niveles de stress que suelen terminar en neurosis y dolencias múltiples y estimulando nuestro sentido del humor, el mejor antídoto contra el dramatismo, imperturbablemente exagerado, y, para diluir el mal humor, causante de tantos pesares y equivocaciones.

Afortunadamente estas sugerencias no pueden tolerar la claustrofobia de las recetas y los power points, son abiertas, cambiantes y saltarinas como la vida misma, la que a veces no dejamos que asome sus narices en los "lugares de trabajo".  Qué crueldad con nosotros mismos y con los demás.

Así que a cambiar se ha dicho...

lunes 7 de noviembre de 2011

LA MUJER Y LA NEGOCIACIÓN

La mujer y la negociación Las mujeres y el poder.

Siempre he creído que las mujeres son más poderosas que los hombres. Esto si aceptamos como contenidos fundamentales del poder la capacidad de invitar, de conmover, de expresar afecto, de acrecentar la sensibilidad, de dar vida, de criar vida.

Estos contenidos del poder, que para mí son los más importantes, han sido desplazados, o por lo menos ocultados, por la usurpación de la competencia, entendida como sinónimo de lucha, de violencia, de guerra, y por el desplazamiento obsesivo de intentar controlar el futuro que impide, en muchos casos, vivir el presente, el aquí y ahora y convierte el afecto en especulación.

Lo que para mí sigue siendo un misterio insondable es por qué estas mujeres, que poseen la riqueza que les otorga su género, han engendrado y siguen criando varones machistas. A simple vista, ésta parece ser una contradicción superlativa: desear la figura del machista y a la vez repudiarla. Como contradicción, simplemente es y tal vez haga a la esencia del espíritu femenino.

Ese machismo es lo que considero inferior a las cualidades que observo en muchas mujeres, especialmente cuando terminan imitándolo para sí, porque en él se ha atenuado el afecto (trastocado muchas veces en dureza), la invitación y la seducción se transforman en exigencia, en una orden y en la construcción de la convivencia, a través de la violencia y la intimidación.

En la obra de teatro “ La señora Macbeth”, la autora Griselda Gambaro da una vuelta de tuerca acerca de la relación de la mujer con el poder. La señora Macbeth en un comienzo no da muestras de la menor vacilación ni de ninguna lucha interior y parece tener como única aspiración vencer los escrúpulos de su marido, hombre ambicioso pero de buenos sentimientos. Ella sacrifica su propia fecundidad en pos de ese propósito asesino. Cuando su marido logra a través de crímenes convertirse en rey, comienza a advertirse ese derrumbe interior en un monólogo conmovedor entre ésa, que ha logrado ser la implacable esposa de un rey y su yo misma.

Ese yo misma se siente un hombre que ha perdido la sensibilidad femenina, la capacidad de dar vida, que se ha destruido y ha destruido toda posible dicha. La codicia por el poder encegueció a la señora Macbeth y ya no tolera enfrentarse con sus propios fantasmas. Ella envidia la posibilidad que tiene su marido de ser rey por lo que lo manipula, lo alienta y lo justifica para que logre lo que a ella le hubiera gustado tener pero que por ser mujer le está vedado.

La cualidad superior de lo femenino, para poder sostenerse, requiere de atención, de permanecer consciente para no deslizarse a la estereotipia masculina ni descender al estadio más primitivo (¿acaso más machista?) en su construcción del poder.

El caso más interesante de convivencia entre mujeres y hombres es el relatado en “El cáliz y la espada” por la antropóloga austriaca Riane Eisler. Allí da cuenta de una civilización en Europa Central en la que el poder era usado armónicamente por ambos sexos sin el deseo de prevalecer sobre el otro. Este modo de entender la convivencia entre ambos géneros favoreció el desarrollo de una comunidad equilibrada en la que el control sobre el otro no era un elemento prevaleciente y su consecuencia era la desaparición de la lucha para someter al otro.

Como dice la autora, como esto ocurrió, está en nuestros genes y, por lo tanto, está en nosotros mismos que volvamos a construir un vínculo de mayor calidad y armonía, usando el poder para combinarlo en la creación en lugar de usarlo para el sometimiento y el control. Será necesario entonces encontrar ese particular punto de equilibrio para no ser esclavos ni tiranos en nuestra relación con los otros.

El poder no es un individuo ni una estructura firme y única sino un aspecto, a veces confuso, de nuestra condición humana que hace necesario encontrar la delicada y precisa relación con nosotros mismos y con nuestros hijos, colegas, parejas, padres, amigos y, por ende, con el resto del mundo. Para Mujer & Co. Enrique Fernández Longo, junio 2004.

domingo 6 de noviembre de 2011

AMBIVALENCIA DEL LENGUAJE

Llamamos pareja a dos personas muy diferentes que están juntas habitualmente. Suelen tener distinto sexo, diferente edad, diferente formación, diferente trabajo, diferentes apreciaciones sobre casi todo. Tal vez podríamos animarnos a decir: te presento a mi despareja, estamos contentos por ser diferentes y darnos cosas complementarias. Creemos que nos queremos para siempre y sabemos que muy probablemente no será así, a veces sí, a veces no.

Creemos que cuando trabajamos, lo hacemos en "relación de dependencia" o que somos "independientes", cuando ejercemos una profesión liberal o somos artesanos. Todo esto a pesar de que sabemos que siempre e inevitablemente, vivimos en relación de "interdependencia" y que algunas veces, las mejores, nos conectamos desde nuestra "interpotencia".

Decimos que somos alumnos hasta el día anterior al que aprobamos la última materia y que somos profesionales al día siguiente.

Nos cuesta mucho ver nuestras vidas como procesos que se desarrollan en múltiples direcciones con diferentes personas y necesitamos fragmentar especialidades, tiempos, conocimientos, edades, enfoques, etc.

Decimos que estamos solos cuando estamos poblados por muchísimas personas que están adentro nuestro de distintas y cambiantes maneras e intensidades y solemos decir que estamos acompañados cuando estamos con otros, que en muchos casos no nos interesan y a quienes olvidamos unos instantes después.

Podemos minimizar todo esto, creyendo que no tiene importancia, pero si el lenguaje nos ayuda a pensar y a distinguir, no parece que sea muy conveniente utilizar palabras que no son funcionales y coherentes con lo que ocurre. Seguir haciéndolo no nos va a ayudar a vernos y a pensarnos mejor a nosotros mismos y a los demás.

Divirtámonos poniendo la vida en una perspectiva mejor y con mayor claridad, que seguramente nos hará sentir muy bien y nos facilitará la convivencia.

viernes 7 de octubre de 2011

QUÉ ALIVIO

Qué maravilla que es la inteligencia unida a la estética, a la profundidad y a la generosidad.

La manzana de Apple con el perfil de Steve en la silueta del mordisco hecha por un chino, la pequeña historieta de Nik publicada ayer en La Nación, donde luego de ir ilustrando cada cuadro con ipad, iphone, etc., termina el último con la cara de Steve y pone igenio. O el artículo de hoy en el mismo diario: "El hombre que captó lo que los políticos no entienden", publicado por Matt Bai originalmente en el New York Times, donde manifiesta que Apple logró una síntesis entre lo comunitario y lo individual, en lugar de elegir entre ambos conceptos como lo hacen General Motors o los partidos pollíticos.

En otra expresión maravillosa el nuevo Nobel de Literatura dice: "La poesía es algo parecido a un sueño en la vigilia" y la Academia lo premia por "el acceso fresco a la realidad", mientras él comenta que: "durante mi adolescencia creía que la música sería mi profesión", comentario que no puede hacer de viva voz, porque este hombre de 80 años desde 1990 no puede hablar por una afasia, consecuencia de un ACV que le ha paralizado la mitad del cuerpo, pero puede escribir las más musicales metáforas en su obra, traducida a 60 idiomas, mientras Vargas Llosa, comenta que no conocía su obra.

Con la belleza de la acción persistente, Eufrosina Cruz nos desvela desde su negativa a casarse con alguien elegido por sus padres a los doce años, luego con su huída de su hogar y después de varios años de trabajo, haberse recibido de contadora pública, hasta lograr finalmente que las mujeres indígenas de Oaxaca pudieran votar. Y a los 32 años esta mexicana preside el parlamento de Oaxaca con el apoyo de varios partidos políticos, luego de haber ganado otra elección anteriormente en la que no pudo asumir por no ser hombre, a pesar de que muchos de ellos la habían votado. Nos brinda un par de frases: "el miedo es el peor enemigo del ser humano"; "ninguna tradición, ningún uso y costumbre, puede estar por encima de los derechos humanos"

¿ Qué tienen en común estas personas? Algunas cosas: la comprensión, la belleza, la acción inteligente y apasionada y algunas de ellas, condiciones adversas que hubieran paralizado a muchas personas y si queremos ver una síntesis de esto, nada mejor que el discurso de Steve en Stanford, cuando recibió una distinción académica.

¿Qué tenemos nosotros en común con ellos? Algunas cosas, tal vez muchas. Creo que es el momento de averiguarlo y recorrer el camino de ser fieles a nosotros mismos para poder vivir realmente nuestras vidas.

lunes 5 de septiembre de 2011

CLIMA PARA EL DESARROLLO DE UN PROGRAMA DE SEGURIDAD SOSTENIDO



La pregunta tácita que es la base de la mayoría de los programas de seguridad es:
¿Cómo podemos conseguir el cumplimiento de las normas de seguridad?
Esta pregunta tiene una cantidad de respuestas técnicas: la forma en que hay que hacer los trabajos, el uso de equipos de protección el entrenamiento y la capacitación.
El trasfondo del enfoque habitual está relacionado con “el deber ser”, con la obligación, con la disciplina, con la autoridad. Esto genera un modelo vincular que está relacionado con la presión para que todo esto se cumpla y en el caso de que ello no ocurra, se busca al culpable y se lo sanciona.
En las culturas en las cuales el cumplimiento de la ley está muy aceptado y valorizado, esta presión de la norma y de la acción, suele ser suficiente. Si además la planificación para ordenar los procesos y ejercer el control sobre su desenvolvimiento, también forman parte de lo habitual, de lo que está bien visto, podríamos pensar que tenemos bastante resuelto el problema. Bajo estas condiciones el desafío al peligro como cualidad viril, difícilmente ocurra en el trabajo sino en otros ámbitos como el deporte.

En la Argentina tenemos algunas diferencias importantes con lo relatado. La ley no tiene prestigio como guía de la conducta colectiva (hecha la ley hecha la trampa), por lo cual el trasgresor es en muchos casos alguien atractivo, valiente y hasta despierta cierta admiración. La planificación y el deseo de controlar el futuro, tienen menos vitalidad y en muchos casos, no hay representación real de las consecuencias de los actos. El que trabaja sin protección, el que elude el cumplimiento de la norma, el que “no pierde el tiempo planificando”, es el vivo, el hombre, el que desafía el peligro, el que toma el atajo.

Este escenario requiere tomar otros recaudos y plantearse nuevas preguntas. La pregunta orientadora podría ser: ¿cómo podemos hacer para que las personas “amen” la seguridad, para que ellos sean el motor del proceso? ¿Cómo conseguir que todo lo que investiguemos para analizar la producción de lesiones, accidentes e incidentes serios, podamos insertarlo en un proceso de aprendizaje, de mejora continua, evitando la búsqueda de culpables para castigar, que terminan produciendo ocultamiento y temor y finalmente cierto rechazo a los programas de seguridad?

Un buen programa de seguridad es una metodología gerencial abarcadora y de primer nivel. Genera múltiples aprendizajes, desde el amor a la vida propia y de los demás, hasta el respeto por si mismo y por los otros.
Enseña a planificar, a cuidar los procesos, a mejorar el cuidado de detalles, la limpieza, el orden. Provoca una visión más periférica de lo que está ocurriendo, enseña lo que son los procesos sistémicos, ayuda a cuidar los materiales y los equipos de trabajo, expone lo que es una relación de costo/ beneficio, incrementa la creatividad y la innovación, mejora las comunicaciones, genera otra categoría de vínculos. La lista es mucho más larga pero esto es suficiente para ver la magnitud de la fenomenal palanca, que implica un buen programa de seguridad.
Si logramos entender que todo esto habla de la cultura, de los valores, de las creencias, nos resultará más fácil construir una metodología que sea más funcional, para que los bloqueos y resistencias al aprendizaje se vayan disolviendo.

Como decía un gran pensador alemán, “el interés es la medida de la acción”. Si aceptamos esto como premisa provisoria, tenemos que ayudar a generar un caldo de cultivo para el aprendizaje, que “interese” a los que tienen que aprender. Aquí es donde se nos abre un menú nutrido porque el ramillete de intereses que tiene cada uno, es diferente al de los demás. Pero hay algunos que tienen un alcance más general o podemos apostar a ello.
Es más fácil estar predispuesto a aprender algo que nos sirva universalmente, que algo demasiado específico. Es más agradable que me enseñen a proteger a mis hijos, a mi familia, que a mi mismo que “soy tan fuerte”. Es más agradable que me enseñen desde el humor y lo natural, a través de metáforas que vamos inventando en conjunto, a que me enseñen “para beneficiar a la empresa”. Tiene más penetración aprender desde el juego, que desde la dureza. Es más valioso que hagamos trueques, intercambios de conocimientos, a que otro sea el que sepa y yo el que ignore. Es mucho más profundo que me enseñen afectuosamente, que con dureza.

Para formular programas funcionales es necesaria la colaboración activa del que va a aprender. Ellos son los que nos van a ir orientando a generar métodos más efectivos. Querer imponer métodos que funcionan en otras latitudes sin tomar en cuenta los elementos más significativos de la cultura nos puede permitir avanzar en los aspectos más gruesos, pero es casi imposible que si no creamos trajes a medida, podamos alcanzar niveles, más finos, de mayor estabilidad y auto gestión, de vigilancia internalizada, para que el “policía” externo, cada vez sea menos necesario.



martes 16 de agosto de 2011

TRANSFORMACIÓN DEMOCRÁTICA DE LOS CONFLICTOS SOCIALES

En esta oportunidad deseo solamente compartir este video que me parece muy estimulante para comprender la dinámica de los conflictos.

Link del video: Transformación democrática de conflictos sociales